El ritmo de la vida

La vida es ritmo. El ritmo es vida. Es precisamente en nuestra etapa más inicial, una vez concebidos dentro del útero materno, cuando percibimos el primer ritmo, el que nos llega del corazón de nuestra madre. El viento que sopla y luego para. Las olas que vienen y van. Las fases lunares. El día y la noche. Las pulsos electromagnéticos que provienen de galaxias lejanas. Todo es ritmo.

Démosles a nuestros pequeños oportunidades para experimentar con el ritmo. Un set básico de percusión que puede adquirirse en cualquier tienda de instrumentos musicales es suficiente. Incluso soluciones caseras como el uso de palos de madera o unas botellas de plástico rellenas de algo de arena son más que válidas.

Enseñémosles el ritmo mediante el juego, con canciones que les gustan, cantando, bailando, golpeando primero con una mano y luego con la otra. Unas veces con más intensidad y luego con menos. Saltando con los dos pies juntos, luego con el derecho y después con el izquierdo. Improvisa. Introduce variación. Y sobre todo, disfruta. Emociónate. Ellos lo perciben. Siente. Ama.

Abrazos y Sonrisas, Música para el Autismo.

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