Matt Savage – Un genio de la música

A continuación os mostramos la historia de Matt Savage, extraída de su página oficial:

Los logros de Matt son especialmente impresionantes dado el hecho de que de pequeño no podía tolerar la música o el sonido en general. A los tres años de edad, Matt fue diagnosticado con trastorno generalizado del desarrollo, un tipo autismo de alto funcionamiento. Durante los cuatro años siguientes recibió terapias de intervención intensivas. A los 6 años y medio de edad, Matt finalizó la terapia de integración auditiva, lo cual redujo drásticamente su sensibilidad al sonido. Una vez “resintonizadas” sus percepciones sensoriales y sociales, Matt se sumergió en el mundo de la música. Sus habilidades florecieron a un ritmo hiperacelerado. Matt aprendió a leer música y tocar el piano por las noches.”

Hoy en día, con 21 años, es una estrella del Jazz. Graba discos, da conciertos, hace giras, etc. Podéis ver su historia en este vídeo.

Abrazos y Sonrisa, Música para el Autismo.

Música para el Autismo en los Medios de Comunicación

Ya hemos empezado a salir en los medios:

Abrazos y Sonrisas, Música para el Autismo.

Logotipo

Gracias a Adrián Cuenca, colaborador nuestro, ya tenemos logotipo. Un trabajo excepcional. Esa clave de fa “invertida” mostrando una gran sonrisa, y ese beso (mua). ¡Brutal!

El ritmo de la vida

La vida es ritmo. El ritmo es vida. Es precisamente en nuestra etapa más inicial, una vez concebidos dentro del útero materno, cuando percibimos el primer ritmo, el que nos llega del corazón de nuestra madre. El viento que sopla y luego para. Las olas que vienen y van. Las fases lunares. El día y la noche. Las pulsos electromagnéticos que provienen de galaxias lejanas. Todo es ritmo.

Démosles a nuestros pequeños oportunidades para experimentar con el ritmo. Un set básico de percusión que puede adquirirse en cualquier tienda de instrumentos musicales es suficiente. Incluso soluciones caseras como el uso de palos de madera o unas botellas de plástico rellenas de algo de arena son más que válidas.

Enseñémosles el ritmo mediante el juego, con canciones que les gustan, cantando, bailando, golpeando primero con una mano y luego con la otra. Unas veces con más intensidad y luego con menos. Saltando con los dos pies juntos, luego con el derecho y después con el izquierdo. Improvisa. Introduce variación. Y sobre todo, disfruta. Emociónate. Ellos lo perciben. Siente. Ama.

Abrazos y Sonrisas, Música para el Autismo.

El mundo de los sonidos

Actualmente existen abundantes pruebas de que todas las células del cuerpo (cuyo número se sitúa entre 60 y 100 billones) escuchan y responden a todos los sonidos que percibimos (lo hacen incluso las del feto que todavía está dentro del útero materno). Los sonidos armoniosos y coherentes hacen que te sientas sano y vivo. Por eso, la música ha desempeñado un papel tan importante a lo largo de la historia en todas las culturas del mundo, cada una de las cuales ha desarrollado su tipo de música particular en función de las necesidades específicas planteadas por las distintas condiciones geográficas y climáticas de su región.

Pero la música no es sólo una necesidad básica desde el punto de vista cultural; también es una necesidad fisiológica. En el ámbito de la salud, se ha comprobado que la música reduce el tiempo de recuperación postoperatoria y refuerza la capacidad del paciente para luchar contra las infecciones; los pacientes, además, necesitan menos analgésicos, tranquilizantes y somníferos cuando escuchan sus melodías favoritas. Un gran número de hospitales estadounidenses ya están utilizando música con fines terapéuticos.

Fuente. “Es hora de vivir”. Andreas Moritz.

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